Fragmento de Literatura (I)
Publicado por sandorph en Julio 4, 2008
El edificio del Alto Consejo de Onirte Prime era una maravilla arquitectónica reconocida en todo el universo. Se encontraba a cientos de metros bajo el nivel del mar, construido en el interior de una burbuja submarina cuando el planeta empezó a ser colonizado. Altas columnas de blanco mármol flanqueaban la entrada, y estatuas de leones Bizanos de aspecto amenazante coronaban las escaleras de acceso. Era un edificio imponente que llamaba enormemente la atención al estar construido completamente en roca, al contrario que el resto de la colonia, construida con aleaciones metálicas.
Zulhar estaba en píe frente a la entrada, mirando desde las escaleras fijamente hacia la puerta del edificio. Sujetaba su maletín como tantas otras veces había hecho a lo largo de su vida, hasta que finalmente se decidió a entrar.
Más columnas y estatuas estaban en el interior, junto a exquisitos tapices y obras de arte de la edad antigua, un verdadero regalo para los ojos. El gigantesco hall le seguía impresionando aunque ya lo hubiese recorrido infinidad de veces, con esas lámparas de araña en el techo y las dos escaleras de elegante madera que daban acceso a la sala del consejo.
En el centro del hall había un mostrador también de madera ocupado por una recepcionista de aspecto joven. Se acercó a ella.
- Buenos días representante Zulhar -Dijo nada más verle- La reunión empezó hace más de dos horas.
- Seguro que no me he perdido nada interesante -Suspiró- Haga que me lleven el maletín a mi sala de descanso, por favor.
Hizo entrega del maletín y se dirigió a la sala del consejo.
Cuando entró en la sala el nerviosismo podía palparse en el ambiente. La discusión estaba subida de tono y por lo que escuchaba no había ningún atisbo de que se fuese a llegar al consenso.
La sala era un enorme semicírculo con enormes ventanales en ella. En la pared del fondo se hallaba el atril del presidente de la sala, un anciano visiblemente enfermo, y formando un semicírculo en torno a él estaban sentados los representantes del pueblo. Zulhar se dirigió a su asiento mientras escuchaba insultos, argumentos absurdos y demás charla política sin interés alguno. La reunión del consejo se había convertido en un cruce de acusaciones sin fundamento entre los representantes allí reunidos.
Que no se escuchen unos a otros es el menor de sus problemas, el problema es que no escuchan ni lo que dicen ellos mismos.
Cuando alcanzó su asiento, se recostó en él y se puso a observar el fondo marino sin prestar atención a las palabras que allí se estaban diciendo. Fuera todo era paz, tranquilidad, belleza… Quien pudiera ser un pez para no tener que preocuparse por estos asuntos, pensó mientras se concentraba en su reflejo.
Y pensar que ya hace más de veinte años que me dedico a ello.
- ¡La maniobra ha sido muy osada! ¡No podemos permanecer de brazos cruzados! ¡Debemos demostrar nuestra fuerza de una vez por todas! -dijo uno de los representantes de la cámara levantándose del asiento y alzando el puño.
Y volvemos a lo mismo de siempre, pensó mientras pasaba la mano por su afeitada cabeza.
Las reuniones habían cambiado mucho desde que él se empezó a interesar por los temas políticos. Lo recordaba de una manera totalmente distinta, quizás por que cuando empezó era un joven científico idealista que deseaba cambiar el mundo. Ciertamente el consejo ha degenerado demasiado, pensó.
- ¡Claro! -gritó una mujer desde el fondo de la sala- ¡Ataquemos a todos los sistemas del universo hasta dar con el que estuvo implicado en este incidente! ¡Pero tú escuchas las idioteces que dices!
De nuevo empezaron a escucharse abucheos, insultos, cruces de acusaciones… Nadie diría que llevan varias horas y no han avanzado absolutamente nada, pensó mientras seguía recordando los tiempos antiguos.
Cuando se constituyo el Alto Consejo de Onirte Prime las labores de construcción de Teras-City aún estaban en un estado embrionario. Durante sus primeros años, el consejo estuvo formado por ingenieros, doctores, científicos y todo tipo de personal cualificado en distintos campos, cuya misión había sido la de tomar las mejores decisiones dirigidas a la colonización del planeta azul. Gracias a ese consejo, las labores de colonización, la tecnología, el arte y otros muchos campos avanzaron enormemente llevando a la civilización de Onirte a una posición privilegiada frente al resto del universo.
Y entonces llegó el cáncer, pensó para sí, los políticos.
Una vez su trabajo estuvo terminado, la mayoría de los miembros del primer consejo decidieron dejar las decisiones al pueblo y retirarse. Lamentablemente esa decisión precipitó a la Federación al inicio de la decadencia.
Por todas partes empezaron a aparecer políticos con sus promesas y con sus mentiras para ocupar los vacantes puestos del Alto Consejo, siempre preocupados por ellos mismos más que por el bienestar de su pueblo. Es una lastima que quedemos tan pocos de los primeros consejeros.
Un hombre bajo, de piel azulada y grandes cuernos se puso en pié. Su rostro era arrugado y sus ojos estaban muy hundidos en las cuencas.
Cuando el consejero Ethas se pone en pié es mala señal, habrá que irse preparando. Zulhar se incorporó en su asiento.
- Miembros del Alto Consejo de Onirte - dijo mientras pasaba la miraba por algunas de las personas allí reunidas - presidente Razel y demás representantes aquí reunidos. Acabamos de atravesar una de las mayores crisis de nuestra historia. En una acción sin precedentes en la historia de nuestra amada Federación, fuimos atacados por una potencia militar exterior, cobrándose la vida de muchos conciudadanos inocentes. Si no respondemos ahora, si no lo hacemos con contundencia ¿Cuánto tardaran los demás sistemas en atacarnos creyéndonos débiles? - Volvió a mirar a algunos de los representantes - ¿Acaso no creéis que la situación ha llegado demasiado lejos?
Zulhar observó que algunos miembros del consejo mostraban su aprobación e incluso algunos aplaudieron. No es una buena señal.
Una mujer joven que estaba sentada cerca de ése puso en pié. Su piel era clara, con ojos color violeta y una larga coleta color caoba a su espalda. Era bastante alta y esbelta y tenía el porte típico de la realeza. La representante Kaileena, al fin alguien a quien merece la pena escuchar.
- Así es, hemos vivido una terrible tragedia sin precedentes en nuestra historia, pero lo que pedís no es justicia, sino venganza -Dijo con voz dulce mirando a Ethas.
- En ocasiones la venganza y la justicia caminan de la mano, joven dama. Pecáis de inocente -Respondió Ethas.
- No debe confundir juventud con inocencia, representante Ethas. Todos los aquí presentes conocemos las premisas sobre las que se fundó nuestra sociedad. “Nunca invadir otros sistemas estelares”, “Nunca permitir que nuestro sistema sea invadido” - miró al presidente de la sala - Juramos defender esas premisas, y ahora vos nos pedís que las traicionemos, ¿Creéis que el pueblo lo aceptará?
Murmullos llenaron el pabellón, las opiniones parecían estar divididas.
- Tal vez no se haya dado cuenta, representante Kaileena, pero fuera de nuestras fronteras hay una guerra. ¿Cree que si miramos hacia otro lado desaparecerá?
- ¡No es nuestra guerra! ¡Somos neutrales! -replicó Kaileena visiblemente alterada.
- ¿Neutrales? A diario nuestras tropas atienden a soldados heridos. ¿Cuántos de esos soldados retoman los combates una vez les hemos curado? ¿Cree que los enemigos de esos soldados nos consideran neutrales? ¡No me haga reír! ¡La neutralidad de la que habla no es más que una utopía!
La joven se quedó sin palabras, se la veía nerviosa, sin saber como reaccionar. Hora de echar una mano a la señorita, se dijo Zulhar.
- Y vos, representante Ethas, ¿Creéis que si luchamos en la guerra, está terminará? - le miró con frialdad - Si disparas a un padre, su hijo te odiara. Si disparas a un marido, su mujer te odiara. Si alguien dispara a mi hijo, yo le odiaré. ¿Ese es el camino que nos llevará al final de la guerra?
Parecía que al fin había captado la atención del pabellón, así que decidió llegar aún más lejos.
- Debemos asumir nuestra responsabilidad en todo lo que esta ocurriendo.
- Entonces estamos de acuerdo -Replicó Ethas- Y no hay mejor forma de asumir nuestra responsabilidad que defendiendo nuestro sistema.
- ¿Y a quien pretende usted, consejero Ethas, que escojamos como chivo expiatorio para mostrar nuestro poder? ¿Deberíamos escoger uno al azar y arrasarlo? -Preguntó Zulhar mirando a los demás miembros del consejo y escuchando sus murmullos de nuevo.
- ¡Por supuesto que a los miembros de la Confederación del Borde Exterior! -Gritó Ethas muy exaltado- ¡Están declarando la guerra a todos los planetas que no forman parte de su enfermiza Alianza!
- Y si hubiesen sido ellos… ¿Crees que atacarles solucionaría la situación?. Nunca, y repito nunca, defenderé sus acciones para con el resto de la antigua “Alianza Universal”, pero debemos asumir nuestra responsabilidad.
- ¡Son ellos los que están declarando la guerra al universo, no el universo a ellos! -Ethas estaba completamente fuera de sus casillas.
- Les abandonamos. Les dejamos indefensos frente a los Genos. ¿Ahora además deberíamos aniquilarlos? ¿Es así como hacemos las cosas en la Federación? -Replicó Zulhar con tono calmado, algo que desesperaba a muchos de los otros consejeros.
Otra mujer se puso en pié en la parte del fondo de la sala.
- Nosotros no les abandonamos, consejero Zulhar. -Dijo la mujer- Cuando supimos que la Alianza planeaba abandonarlos, dejamos de formar parte de la misma y nos mostramos neutrales.
- Pero no hicimos nada por evitarlo -Le respondió Zulhar- Nos marchamos, miramos hacia otro lado y permitimos que se les abandonase. No somos mejores que aquellos que tomaron la decisión. Sabíamos que estaba mal, y no hicimos nada. Con nuestra salida de la Alianza no pretendíamos ayudar a aquellos mundos -Miró fijamente a la mujer- Solo queríamos apaciguar nuestras conciencias.
- De modo que -Dijo Ethas algo más tranquilo- En su sabia opinión… ¿Deberíamos dejar que la Confederación del Borde Exterior nos extermine para expiar nuestros pecados?
- ¿Nos Extermine? -Preguntó abiertamente Zulhar a la sala- ¿Acaso usted dispone de alguna información que los demás desconocemos referente al ataque?. Según mi informe -Leyó un informe que tenía frente a él- “Ataque realizado por dos naves. Clase sin identificar. Sin emblemas o características distintivas. Imposible identificación de los atacantes” -Levantó la vista de nuevo- ¿Cómo tiene la absoluta certeza de que son los responsables? ¿Alguien en la sala tiene la certeza de que han sido ellos?
De nuevo comenzaron los murmullos, pero esta vez ningún consejero se atrevió a hablar…
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Julio 5, 2008 a 12:20 am
Parece que tenemos la misma afición de escribir aunque yo no aspiro a publicar, me satisface simplemente el propio hecho de “crear” una ficción o expresar un sentimiento realista, un poema inacabado y dejado a la reflexión del que quiera leerlo. Te seguiré con suma atención y mi opinión no será objetiva porque todo el que se decide a escribir y compartirlo con los demás, me parece algo maravilloso y eso pretendo con mi naciente blog al que te invito a entrar a sabiendas que puede resultarte un poco entre rollazo y vanal, pero es parte de mi y eso es lo que me importa, a ti respecto a tu escritos debería pasarte lo mismo, siéntete satisfecho simplemente por el hecho de estar creando algo y para alguien.